¿Control de calidad en histotecnología: estándares y protocolos?
El informe titulado Quality and safety aspects in histopathology laboratory, escrito por Soniya Adyanthaya y Maji José y publicado en la National Library of Medicine en 2013, indica de forma contundente que todo laboratorio histotecnológico moderno tiene que tener un sistema de gestión de calidad bien estructurado. Este sistema integral debe incluir obligatoriamente una serie de ítems específicos, tales como el control de calidad, el seguro de calidad, la mejora continua, un plan de control y garantía para el laboratorio histopatológico, aspectos preanalíticos, analíticos y postanalíticos, así como un estricto control de seguridad y la gestión de riesgos físicos o químicos asociados al manejo de sustancias peligrosas.
El control de calidad se refiere específicamente a las actividades técnicas de rutina que miden y controlan la calidad del inventario del laboratorio a medida que este se va desarrollando en el día a día. Este pilar fundamental proporciona revisiones frecuentes y consistentes diseñadas para identificar y corregir errores u omisiones operativas de inmediato. De este modo, se asegura la integridad total de la data, así como la corrección y compleción de todos los informes médicos emitidos por la institución, manteniendo además un registro detallado y auditable de cada una de las actividades de control ejecutadas por el personal técnico.
Por su parte, el seguro de calidad es un sistema planeado de revisión periódica que es llevado a cabo por personal calificado que no se encuentra directamente involucrado en el proceso diario del laboratorio. Este mecanismo se compone de análisis estadísticos avanzados que proporcionan la información necesaria para actividades de aseguración de la calidad en donde la correlación de errores, quejas, fracasos u otros resultados inesperados sean evaluados contra las expectativas y estándares del laboratorio. Asimismo, se promueve la participación activa en programas externos que contribuyen con información valiosa para enriquecer este programa de aseguración de calidad.

En cuanto a la mejora de calidad continua, esta se define como el sistema estratégico usado para abordar, evaluar e identificar oportunidades de optimización antes de que los problemas ocurran, logrando esto a través de la evaluación constante de todos los sistemas y procesos internos. La meta principal de esta práctica es mejorar de forma proactiva la atención al paciente y la seguridad potencial del entorno médico, mediante el reconocimiento temprano de fallas estructurales y la prevención de errores graves en el diagnóstico antes de que estos lleguen a manifestarse en los informes finales.
Al analizar las fases del proceso, los aspectos preanalíticos incluyen elementos clave como la recolección inicial de muestras médicas, su transporte seguro, el registro administrativo y el procesamiento técnico de los tejidos. Por otro lado, los aspectos analíticos están directamente relacionados con la lectura minuciosa de las muestras bajo el microscopio junto con la integración de la data clínica relevante y la preparación final del informe patológico. En esta etapa crítica, los patólogos tienen la obligación de aplicar un juicio profesional intachable, ser conscientes del bienestar del paciente y buscar siempre otorgar un diagnóstico adecuado y certero.
Por otra parte, los aspectos postanalíticos son todas las tareas relativas a la preparación formal y entrega del informe al médico tratante, el archivo del formulario de solicitud, el almacenamiento de la muestra ya informada durante el período de retención legal establecido y la eliminación biológica segura de la muestra posteriormente. Junto a esto, el control de seguridad del laboratorio se refiere a todas las normas y protocolos estrictos que competen a la evitación de riesgos laborales y biológicos dentro de las instalaciones, protegiendo tanto al personal como a las muestras en todo momento.
Dichos riesgos laborales pueden ser los asociados directamente al uso de químicos, los cuales tienen la capacidad de causar quemaduras severas e irritación profunda, especialmente en los ojos, la piel y las vías respiratorias del personal. El artículo científico menciona sustancias de uso común como los compuestos alcalinos, los ácidos fuertes, los agentes deshidratantes y los oxidantes como elementos particularmente corrosivos que tienen el potencial real de dañar o destruir el tejido vivo. Señala incluso que algunas de estas sustancias pueden causar la muerte mediante la inhalación en ciertas concentraciones, la ingestión accidental o el contacto directo con la piel.
El artículo también menciona que algunos químicos utilizados en histopatología son altamente inflamables, como por ejemplo el éter dietílico, el alcohol etílico, el alcohol metílico y la acetona, los cuales tienen puntos de inflamación críticos por debajo de los 18°C. En cuanto a los químicos con propiedades explosivas, aunque son de uso raro en los laboratorios modernos, también existen y se cita el ácido pícrico como un ejemplo claro de peligrosidad. Por ello, se deben tomar medidas estrictas de seguridad en el manejo de químicos peligrosos, reduciendo al máximo la exposición de los técnicos y prohibiendo almacenar comida o bebidas cerca de ellos.
Finalmente, el informe médico aconseja usar máscaras de protección especial cuando sea requerido limitar la exposición debido a un alto nivel de contaminación ambiental en el área de trabajo. Indica específicamente que la mascarilla amarilla debe usarse obligatoriamente para pesar polvos químicos reactivos, mientras que la mascarilla de carbón activado protege eficazmente contra los vapores de disolventes orgánicos nocivos. De igual manera, el uso de mangas desechables es de carácter importante en el laboratorio para proteger los brazos del personal del contacto directo con riesgos biológicos y químicos peligrosos.